Poesía

Cartas de amor

A veces cometemos el grave error
de escribir una carta de amor.
A veces llegamos incluso a forzar a la poesía,
en demasía yo diría,
creyendo que eso es amor.
¡Que falsos somos!

La verdadera carta de amor es cruda.
Cruda hasta sangrar.
Sangre de un amor que te consume,
sangre del corazón…
¿de dónde si no?
Cuando cualquier enamorado
muere por el amor de su amada
no piensa en rosas y princesas.
Siente dolor, mucho dolor
y otro tanto de agonía.
Toda esa agonía degenera en locura,
y entre tantas y tantas locuras
están las cartas de amor.

No os hablo de esas pueriles
cartas con dibujos de flores y olor a perfume.
Esas que tantas veces rompes
y vuelves a empezar.
Las que ha de ser un tercero quien las entregue.
Aquellas que suscitan tímidas sonrisas y ruborizan, no.

Sacar de lo más adentro
todo tu ser
y plasmarlo en un papel.
Eso es una carta de amor.
Eso es un acto de amor.
Pero a todas estas…
¿qué es el amor?

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